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DECÍDETE A DAR EL PASO

Desagrado como emoción

Ya hemos hablado de algunas de las “emociones primarias” (Alegría, Ira, Miedo) que están presentes en los animales y en la persona del hombre. Ahora nos toca hablar de una emoción que está dentro del grupo pero poco se habla de ella: El desagrado.

Esta emoción es también conocida como repulsión o asco, es una emoción que está estrictamente ligada a lo fisiológico pues cuando se hace presente se activan reacciones corporales cuando se trata de algo que no es agradable al sentido del gusto. Pongamos un ejemplo, cuando nos ofrecen algo que no es agradable a la vista o que ya hemos experimentado una experiencia “non grata” se activa el sentido de gusto en rechazo y corporalmente se manifiestan movimientos musculares y malestares en el área del aparato digestivo llegando a ocasionar la expulsión de lo que haya en proceso de digestión o se haya acabado de ingerir.

También el desagrado se manifiesta de manera conductual, es decir, ante alguna situación que no nos ocasiona un estado de tranquilidad o satisfacción se presenta como vía de escape, rechazo, repulsión que aun y cuando verbalmente se afirme que todo esta bien, el cuerpo dice lo contrario pues se dan señales que podemos considerar universales, ya que en cualquier idioma o país se hace presente de igual manera.

Viendo esta emoción de manera más profunda descubrimos que a pesar de ser considerada como limitativa y/o negativa, nos protege de la siguiente manera:

  • Generando una respuesta de escape cuando sea necesario hacerlo.
  • Evitando poner en riesgo la salud y el bienestar.
  • Acrecentando acciones que vean por el cuidado personal y alimenticio.

También por ahí se dice que esta emoción se ha desarrollado o hecho una cualidad que la ha dado un sentido amplio de manera social y culturalmente. Se genera de esta manera por influencia de los demás, como ejemplo podemos decir que pasa muy a menudo cuando se ve una película que excede en escenas violentas, quién la ve y le es desagradable empieza a generar esa misma emoción en su entorno más cercano produciendo que quien tiene la intención de verla no lo haga y transmita el mismo mensaje a los demás.

Si no sabemos dotarla de inteligencia se está en riesgo de convertirse en un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) que lleva el desagrado a altos niveles que su conducta se detona o afecta con el más mínimo detalle que haga referencia a la emoción.

Por último, como las demás emociones, primarias o secundarias, queda preguntarnos ¿Cómo considero a la emoción de desagrado? ¿Generativa, limitativa o propiamente una emoción? ¿Qué detona el desagrado en mi? ¿Es a nivel alimenticio, conductual, visual, tactil, auditivo, olfativo? ¿Qué puedo hacer para darle inteligencia a la emoción y no generar un trastorno? ¿Qué otras emociones se desprenden de esta emoción primaria?

 

 

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