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DECÍDETE A DAR EL PASO

Bondad

Para poder hablar de la bondad a la etapa que me referiré es cuando no se tiene plena conciencia de lo que uno vive pero si la describiré desde la vivencia personal en la que se vive, como se dice en México: a flor de piel.
Trabajando en una institución de Casa Hogar, había residentes desde recién nacidos hasta el final de la adolescencia, los cuales vivían en la institución y manifestaban toda clase de emociones, estados de ánimo y sentimientos. Enfocándome en el tema de la bondad, recuerdo que cuando me daba la oportunidad de distraerme un poco de las labores del día o que necesitaba de un poco de recarga de energía, me dirigía al área de los más pequeños porque ahí recargaba mi energía emocional y de ánimo, pues al entrar era recibido por todos con un gusto y alegría se acercaban dando la bienvenida a su manera: abrazos, pidiendo que me agachara a su altura para darme un beso en la mejilla o simplemente para enseñarme sus juguetes y pedir que jugara con ellos.
No hacían distinciones de si era malo, bueno, si les regañaba por ser maestro o les premiaba, ellos simplemente se dejaban guiar por la bondad que les distinguía, sin juicio, sin crítica y sin barreras de la sociedad. No les importaba el motivo por el cual estaban viviendo en la casa hogar, simplemente eran buenos y convivían con quienes se acercaban a ellos. Esto me hacía reflexionar acerca de la importancia que tiene el educarlos dejándolos ser en su naturaleza y no imponiendo criterios de la sociedad. Lamentablemente muchos, por no decir que todos, no hemos sido educados bajo esos criterios de no obstaculizar sus emociones, estados de ánimo y sentimientos.
Lo que obtenía de ellos, era esa carga de estima, cariño, energía y bondad, que me aligeraba el estrés o volvía a tener equilibrio emocional y salía con otra actitud contraria a la que había entrado a su área de residencia. Porque ellos creían, confiaban y aceptaban a los demás desde su bondad, lo malo es cuando a quien se acepta no le corresponde de igual manera y provoca que la bondad sea limitada y destruida por los criterios, acciones y decisiones de los adultos.
Al referirme a los más pequeños, hablo de la edad de meses a 5 años de edad. Con el tiempo entablé un lazo de acompañamiento con uno de los pequeños de los cuales aprendí mucho de la bondad, no conocía y ni deseaba conocer su historia, simplemente aprendí de él que la bondad es un valor incondicional y que quien la recibe es quien le da la interpretación o el significado que desea, esto en base a lo que le interesa obtener. En mi caso, simplemente ser bueno sin juicio y sin condición para con nadie.
No es nada fácil, porque estamos acostumbrados a vivir en el juicio personal para los demás y/o en el juicio que la sociedad marca en las relaciones interpersonales que se dan. Podrá decirse que la bondad no existe que todos buscan siempre un provecho de alguien, pero insisto la bondad es una emoción, estado de ánimo y sentimiento de la persona, el que la recibe es quien la interpreta y actúa en consecuencia, afectando la relación interpersonal que se haya establecido con el otro.
“Ser bueno es un don que posee la otra persona y que lo ofrece sin restricción alguna a quien acepta recibirlo”.
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