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DECÍDETE A DAR EL PASO

Culpabilidad/Culpa

La culpabilidad o la culpa en el ser humano no es una emoción ni un estado de ánimo, es un sentimiento que puede perdurar toda una vida sino somos capaces de saber aceptarla, manejarla y transformarla. Se puede decir que, en cierta maneta, es necesaria pasar por ella pero no es válido estancarse en ella y muchos menos hacerla un sentimiento limitante o una propia creencia limitante ya que afectaría la propia relación intar e interpersonal, complicando el tránsito por este camino de la vida.

El origen de la culpabilidad o la culpa está presente en el propio pensamiento y las acciones que se desprenden del mismo, este pensamiento tiene su origen en el ámbito de nuestros entornos en los que estuvimos involucrados desde los primeros años de vida. Entornos donde se nos decía que si hacíamos tal o cual cosa, o se tenía alguna actitud delante de otros era mala o se hacía enojar a los demás: por fallas en clases, por pelear con algún compañero(a) de clase o amigo del barrio, o se nos decía en edad temprana que por hacer nuestras necesidad fisiológicas se hacía enojar a mamá o papá porque tenían que interrumpir sus actividades para poder cambiar el pañal… así como estas afirmaciones hay muchas más que generan el sentimiento de culpabilidad o culpa, ya que edades tempranas no se tiene discernimiento de lo bueno o malo y todo se asimila como algo necesario y como consecuencia afecta nuestro ser.

Desde la perspectiva del ser que nos hace personas, mucho también tiene que ver cómo les queremos dar a ese sentimiento de culpa su propia interpretación.

Respetando las creencias de cada quien, en lo religioso debemos de reflexionar cuál es el sentido de culpa que se maneja, este sentido tendrá mucha influencia en las acciones que hacemos en base a los sentimientos generados. Desde la formación religiosa para que los niños reciban los primeros sacramentos, se maneja un sentido de culpa que genera un pensamiento de temor, este puede ser por castigo o por estar lejano a una relación con Dios. La mayoría toma este sentimiento de culpa como un castigo: hice algo mal, me voy  condenar… le fallé a Dios porque no tengo fuerza de voluntad… Este sentimiento de culpa no genera nada bueno. Cuando el sentimiento de culpa es por estar lejano a una relación con Dios, este nos lleva a trabajar la culpa o culpabilidad desde el reencuentro con Dios que ama a cada uno de sus hijos “adoptivos” y no desde el temor a morir. Aquí la pregunta sería: ¿Qué interpretación le das a tu sentimiento de culpa?

De la reflexión anterior podemos decir que hay cuatro tipos de culpabilidad/culpa: La culpabilidad por haber hecho sufrir o haber causado la muerte a una persona; la culpabilidad por haber decepcionado a nuestros seres queridos; la culpabilidad por no haber podido hacer nada para ayudar a un familiar nuestro y la culpabilidad por haber recibido más que los demás.

En este último año, la situación de la pandemia ha estado detonando en muchas personas alguno de los cuatro sentimientos de culpa, anteriormente mencionados. Para poder entender desde otra perspectiva que no lastime mucho debes ver que interpretación le darás al sentimiento generado y cuál sería la mejor interpretación del hecho.

 

 

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